sábado, abril 22, 2006

El curioso incidente del sábado a mediatarde

2. Este sábado hice hartas cosas, por lo menos bastante más de las que suelo hacer un sábado cualquiera.
3. Pasadas las 10 de la mañana salimos con mis dos hermanos menores a ver La Era del Hielo 2. Mi hermana, de 17 años, tenía el cumpleaños de su pololo en la tarde, así que si queríamos ir los tres juntos al cine tenía que ser a una función en horario temprano.

En todo caso, a mí me gusta ir al cine a esa hora, porque hay menos gente. Como la sala está más vacía uno no tiene que soportar cerca a personas que hablen durante la función. Eso es mala educación y siempre que ocurre me molesta. Yo no entiendo por qué hay personas van al cine si en realidad lo que quieren es conversar.

Pero como decía, la sala estaba casi vacía y nos pudimos sentar apartados del resto, bien arriba (fuimos al cine Hoyts de La Reina).

5. Me gustó la película porque me hizo reír; sobe todo las zarigüeyas. Mis hermanos también se rieron harto.

7. Volvimos en metro y nos bajamos en la estación Tobalaba, para aprovechar de caminar un rato por Providencia. Fue una buena idea, porque el día estaba bonito y pudimos conversar (en el cine nosotros no hablamos). Además, pude comprar papayas frescas, que me gustan bastante. Por donde yo vivo las verdulerías no venden ese fruto.

También le mostré a mi hermana algunas tiendas donde tienen el estilo de ropa que a ella le agrada y que señora madre y yo definimos como “extraño”. La Pao tiene gustos totalmente distintos al resto de la familia: usa colores fuertes, ropa que destaque y llame la atención.

11. Sin embargo, el verdadero motivo para ir a Providencia era que yo estaba buscando un libro llamado El Curioso Incidente del Perro a Medianoche, del escritor Mark Haddon.

Hace tiempo que tenía ganas de leerlo, por los positivos comentarios hechos por otros blogueros.
En la semana lo había visto en una librería cerca del Parque Forestal, pero como andaba con poca plata en ese momento, no lo compré.

Este sábado lo busqué en varias librerías de Providencia, pero en todas me dijeron que estaba agotado. Eso me hizo pensar que si tanta gente lo compraba, de verdad debía ser muy bueno. De todas formas encontré otro libro que estaba buscando: El Testamento Francés, de Andrei Makine.

13. Antes de volver a casa pasamos a almorzar al Burger King. Yo habría preferido ir a otro sitio, pero a la Pao y al Mario, mis hermanos, sólo les gusta comer papas fritas y bebidas.

Lo pasamos bien y volvimos a casa contentos.
17. Sin embargo, yo seguía pensando en el otro libro. Cuando quiero una cosa con muchas ganas, no me quedo tranquilo hasta obtenerla. Así que decidí ir a buscarlo a la librería donde había visto que lo tenían.

Fui y lo compré.

19. Como estaba cerca del Forestal, opté por caminar un poco por el parque y buscar un lugar tranquilo donde leer. Me senté cerca de la fuente-monumento dedicada al poeta Rubén Darío.
Ya la primera página me confirmó que el libro era muy bueno.

El relato es absolutamente original. El niño protagonista habla de cosas complejas en forma muy sencilla, porque él sólo puede ver y entender el mundo de esa forma.

23. Yo creo que hay dos tipos de personas inteligentes. Primero las que definiría como “enciclopédicas”, porque su conocimiento se basa en aprender y trabajar sobre la base del conocimiento gestado por otros. Y segundo, los “originales”, que son capaces de ver las cosas de otro modo y se atreven a lanzar ideas nuevas.

Yo, que soy más “enciclopédico”, admiro a los segundos. Y en mi opinión, el escritor Mark Haddon pertenece a ese grupo. Pero para que entiendan porqué lo digo es mejor que lean el libro.

29. En mi banca en el Parque Forestal leí hasta la página 50. Me gusta suspender la lectura de un libro al final de un capítulo o del desarrollo de un tema, cuando esto coincide con una página terminada en 0 ó 5. No siempre se puede, pero con esta obra es fácil que ocurra, porque está compuesta de una serie de capítulos breves.

31. Fue agradable leer en el parque, pero ya oscurecía. Decidí caminar a casa, pero antes pasé a comprar un helado al Emporio la Rosa.

37. Cuando volvía por el Parque Forestal me crucé en el camino con tres jovencitas. Vi que me miraron risueñas y comentaron algo entre ellas. Seguí caminando, con algo de vanidad, lo reconozco. A los pocos segundos escuché que alguien corría tras de mí; era una de las muchachas. Apenas me di vuelta, me preguntó “disculpa ¿dónde venden esos helados?”.

Algo confundido le respondí “llegando a la esquina, a la vuelta”.

41. Retomé mi marcha, riéndome de mi ingenuidad y de los “rollos” que a veces me paso.

Iba contento. Me gustó mi libro, me gustó mi sábado, y ciertamente me gustó el barquillo que estaba comiendo (con helado sabor pistacho y té verde con mango).

14 Comments:

Blogger spaceboychile said...

Bonito Post
Sabes que me agradan las cosas simples.
Y hoy el atardecer estuvo genial.

Nos vemos remus, un abrazo, y me dieron ganas de leer tu libro!

9:21 p. m.  
Blogger J. said...

Esta buenlo el post, y me da la impresión que está como debe ser el libro, así medio ingenuo, medio niño... bien!

Otra cosa... veo que efectivamente tienes buenas manías... de verdad me siento menos solo, por lo menos en bloggerlandia.. jejjeje

Slds y qu etengas un domingo así de gustoso también

9:54 p. m.  
Blogger Ya no me engañas, descubrí tu blog said...

yo pensé que se reían porque tenías el cierre abajo... jajajajajaja...

no me alcanzo a imaginar tu cara en esa situación... jajajajaja...

saludos

11:17 p. m.  
Blogger Ella said...

Lo del libro me dejó más que motivada, a ver si por ahí recuerdo cómo se llama cuando ande por una librería 8aunque lo más difícil en realidad es hacerme el tiempo para leer .... pero bueno, alguna vez será).

Interesante Sábado, me agrada la sensación que trasmites, me agrada que la hayas experimentado.

Genial ver que otro ser tiene la "manía" de parar la lectura al final de un capítulo o bien, como lo hago cuando no los hay, en las páginas terminadas en 0. En el colegio lo hacía de esta manera como una forma de ir pasando etapas concretas que, según yo, me hacían más corta y menos tediosa la lectura.

He escuchado mucho de los helados del Emporio, a ver si cuando vaya a Santiago mr consigo uno de menta o de chocolate con almendras ... ¿habrá?.

Un abrazo y mi cariño como siempre

4:24 a. m.  
Blogger el doc said...

y te atreves a decir que yo soy el freak! jajajajaja

Me tincó el libro. Abrazo

11:29 a. m.  
Blogger LaRomané said...

Los puntos 1.4.6.8.9.10.12.14.15.16.18.20.21.22.24.25.26.27.28.30.32.33.34.35.36.38.39 y 40 fueron censurados?

jjajajaj

besitos
x0x0x0x
LaRomanè

12:49 p. m.  
Blogger Pablillous said...

buen sabado...me divertí mucho leyendo esto. Ya he dicho hasta el cansancio que los helados del emporio son increibles...hace poco empecé a leer Fragilidad de Pablo Illanes y lo termine en una tarde..generalmente cuando empiezo un libro , no paro hasta terminarlo ..

lo del helado y las niñas fue claramente una excusa ..ellas obviamente se lo querian hacer chupete a usted...

abrazos

1:24 p. m.  
Blogger Ixiano said...

¿los puntos saltados son una idea original?

he escuchado cosas bien bizarras referias a tomar helados de esa heladería....

11:10 p. m.  
Blogger Voikot said...

Uf yo tambien hace meses que lo quiero, pero tengo que terminar por lo menos 3 libros antes que ese asi que después mejor te lo pido je je je.

Yo también me habrìa devuelto a preguntarte de donde eran los helados, es que esos son muy ricos, ahora, ahi tu deberíai haber aplicado técnica SERSY y preguntarle a las minas "te muestro donde los venden"?... no se pa'que pero habría sido entrete no?

11:30 p. m.  
Blogger Julius said...

1)No te topaste acaso con un mega guachón que paseaba a un cocker por el parque ese día??? Creo que te vi...

2) No hay caso con los libros acerca de niños, o narrados por niños o vistos a través de los ojos de un idem...Estoy atascado con "His Dark Materials" de Philip Pullman y no hay caso. No me identifico con la pendeja.

3)I <3 Burger King

4)Yo sospecho que de inteligente tengo poco, jajajaja, pero si lo fuera, sería de los "originales". A todo esto, te recomiendo como lectura complementaria no un libro, sino un blog. Es de una chica maravillosa, de la cual me enamoro platónicamente cada vez más a medida que la leo: http://galgata.blogspot.com Ella es una "original" total.

Un abrazo,

JUL.

1:41 p. m.  
Blogger Rod said...

ta bueno eso de aprovechar los dias... yo entre q despierto al medio dia y duermo la siesta a las 4, los sabados se me van sin hacer nada..
q rico los helados del emporio

9:50 p. m.  
Blogger Yo Claudio said...

Buen post, pero ¿por qué sólo tú puedes terminar de leer algo en una página terminada en 0 o 5?. Sólo a nosotros nos dejas con la página 41.
Siempre he tenido ciertas manías con los números y trato de hallar alguna relación entre ellos. En tu caso vas sumando sólo una vez euno, pero después agregas dos al anterior, luego 4, para volver a sumar 2, y así en varias ocasiones, luego 4 y 6. ¿Hay alguna lógica en los números? ¿Por qué nunca sumaste una cifra impar al anterior?

Un abrazo.

10:02 p. m.  
Blogger Remus said...

Je. Los números no están elegidos al azar. De hecho, son números muy particulares; únicos, se podría decir. Y tienen relación con el libro.

12:28 a. m.  
Blogger astrolloron said...

"Jovencito":
Que tranquilidad senti al leer tu post.
Fue relajante, calmado, sin estres.
Me gusto.

11:18 p. m.  

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