jueves, julio 28, 2005

P.

Hace como un año recibí una llamada mientras estaba en el trabajo; una voz de mujer, que se notaba muy nerviosa, me dijo “Disculpa, no cortes por favor...” y guardó silencio.
De inmediato sentí quién era.

Yo no conocí a mi padre. Sé que él acompañó a mamá en mis primeros años, pero que después prefirió a otra mujer con la cual andaba; desde entonces nunca más lo vi. Si algún recuerdo quedaba en mi memoria se esfumó hace muchos años.

Fue lo mejor, un tipo como ése no hubiera sido un buen papá. Así que puedo decir que me libré de su mala influencia, porque para ser padre no basta con estar presente viendo crecer a los hijos, se requiere mucho más y simplemente hay personas que son incapaces de entregar ese amor.

A cambio de esa ausencia, recibí mucho cariño de mi madre y de otras personas que marcaron mi infancia, un afecto incondicional al cuál debo todo lo que soy ahora.

Puedo afirmar que nunca extrañé a mi padre, quizá sí la figura de un padre, pero no a él. Jamás esperé que llegara un día, ni me ilusioné con buscarlo. Probablemente porque en casa nunca me dijeron mentiras, siempre supe que se había ido; que optó por apartarme de su vida, y yo inconscientemente hice lo mismo. Llevo su apellido y quizá algunos rasgos, es lo único suyo en mí.

No le tengo odio, porque lo que me provoca es una total indiferencia, de hecho, este post ni siquiera lo escribo por él.

Sin embargo, si un día tuviera el descaro de aparecerse en mi vida creo que me pondría furioso, me nacería decirle la basura que es, no por lo que me hizo a mí, sino por dañar a mi madre. Eso no se lo perdono.

Sé que tuvo su propia familia, que se fue un tiempo al norte y poco más. Yo me crié con mi mamá, años después ella se casó y ahora tengo dos hermanos menores. Esta es mi familia.

Hace como un año recibí una llamada mientras estaba en el trabajo; una voz de mujer, que se notaba muy nerviosa, me dijo “Disculpa, no cortes por favor...” y guardó silencio.

De inmediato sentí quién era. En esos eternos segundos sin palabras, se me apretó el estómago y estuve a punto de cortar el teléfono porque no quería escuchar más. Dijo que se llamaba P. y era mi media hermana.

No puedo describir la sensación que tuve en ese momento, porque fueron muchas.

El racional que hay en mí se impuso y mantuve la calma, fui educado y escuché lo que tenía que decir. Ninguno de mis compañeros de trabajo se dio cuenta de la situación.

Se notaba que ella estaba muy nerviosa y emocionada. Me contó que nunca se había llevado bien con su padre, por lo que desde hace un tiempo vivía con su abuela (nuestra abuela debería decir, si es que yo tuviera algún motivo para sentir eso). Fue en esa casa que revisando unos papeles vio una foto antigua que le llamó la atención. Al principio no le quisieron contar, pero después su abuela le confesó mi existencia.

En ese momento ella se propuso encontrarme. No sé cuánto tiempo le tomó ni cómo lo hizo, pero dio con el número de la casa...

Mientras yo escuchaba su relato me inundaba la rabia; ¡Con qué puto derecho se entrometían en mi vida! ¡Quién era ella para esperar que yo la recibiera con los brazos abiertos! Pero al mismo tiempo le tenía lástima: por lo visto el tipo ese nunca supo ser buen padre. Y ahí estaba P. buscando alguna esperanza de familia.

Traté de mantener la calma y no herirla, supongo que le dije que tenía que pensar el asunto, que era difícil para mí, no recuerdo bien.

Después de un par de mails y otra llamada telefónica le comuniqué que comprendía lo que significaba para ella haberme encontrado, pero que yo no sentía lo mismo. Que ellos nunca fueron motivo de curiosidad para mí, y que yo ya tenía mi familia. Le dije que no quería mantener contacto.

Su respuesta fue que no esperaba esa reacción.

Ahí cerré el tema, en mi casa apenas tuvimos un breve diálogo con mamá.

Pero a veces pienso en P.

No la siento como una hermana, pero me da pena su situación. Me digo que hubiera significado un sacrificio tan pequeño para mí aceptar juntarme con ella, conocerla, quizá tomar un café de vez en cuando... ser amable media hora y darle una alegría. Pero ese sería yo otra vez echándome encima carga de otros, yo el que siempre está dispuesto a ser amable con los demás, el que acepta las cosas de buena gana y sigue adelante con la mejor sonrisa.

Pero esa carga es demasiado complicada, ésa no sé si la puedo aguantar.

Lo siento P. de verdad. Quizá te parezco una mala persona, quizá te hice en cierta medida lo que mi padre, nuestro padre, me hizo... pero esta vez tengo que decir no.

9 Comments:

Blogger humorista salvaje said...

Uno es cruel, porque uno es cruel.
El ser humano es oscuro por naturaleza, alejandro vallejo dijo en una entrevista los bebes eran malvados porque eran puros y no tenian macanismos que regulen su comportamiento, por la tanto, decia, si tu le pasas un juguete a un bebe, que hara con el?, pues destruirlo, todo lo que tienen cerca lo destruyen.
Bueno pues, con esto quiero decir que quiza lo mejor fue no aceptar acercarte a ella, si lo hubieras hecho, su ilusion hubiera crecido, y al final le huiberas hecho más daño, que siendo sincero en ese instante.

12:58 a. m.  
Blogger great_pretender11 said...

Remus,

Creo que, parecido a mí, tú tiendes a intelectualizar situaciones que son eminentemente emocionales.

Me refiero a eso de "No le tengo odio, porque lo que me provoca es una total indiferencia, de hecho, este post ni siquiera lo escribo por él.".

Leí tu post y me acordé de inmediato de esta película, que te recomiendo ver. Te estremece el alma.

Título inglés: "Antwone Fisher"
Título español: "El Triunfo del Espíritu"

En este link puedes ver la carátula
http://www.imdb.com/title/tt0168786/

Creo que, aunque no conociste a tu padre, de todas formas tuviste y tienes una relación sicológica con él.

Entiendo que seguramente es muy doloroso y muy difícil de sanar.

Sin embargo, creo que si lo logras superar, ya no dirigirás (involuntaria y erróneamente) tu desahogo hacia tu hermana P., y, siendo tu hermana, seguramente debe ser una buena persona, que te alegrará conocer, cuando estés preparado.

Saludos y un abrazo,

GP

1:57 a. m.  
Blogger J. said...

La verdad, que si estuviera viendo una película con tu relato me gustaría que entablaras un lazo con ella. Nadie dice abrirle los brazos y hacer como oh! hermanita, pero dar la oportunidad de conocer quien es, n0o como hermana, sino como una persona que se cruza en tu camino.

Siento que la entiendes más de lo que quisieras.

Slds.

10:17 a. m.  
Blogger Remus said...

Amigo j. el punto es que la vida no es una película, aunque a veces así lo parezca.
Y GP, claro que tiendo a intelectualizar; el tema con mi padre hace mucho tiempo que está resuelto y superado. Lo que me genera conflicto es la situación de esa media hermana, pero que yo no la siento como tal, sino como una persona que necesita afecto.
Por eso concuerdo con humorista, lo mejor es no crear ilusiones.
Saludos

1:54 p. m.  
Blogger Voikot said...

Yo también creo que actuaste bien, los lazos no se generan por un vínculo sanguineo impuesto y para tener una nueva amistad quizás no vale la pena, si, quizás pudiste ser amable, pero con que fin? a veces uno debe ser egoista y ver por la salud mental.

2:29 p. m.  
Blogger Julius said...

La verdad es que es un tema bien personal tuyo. Aún así, no me aguanto las ganas de opianr, sorry.
Tu dices que a tu media hermana no la sientes como tal y Voikot dice que los lazos no se generan por un vínculo sanguíneo. Compeltamente de acuerdo, pero ¿cómo vas a sentirla tu hermana si no te das siquiera la oportunidad de verla, de mirarla a los ojos? Es probable que esos razgos que tu tienes de tu padre los tenga ella también...Eso no me parece menor.
Creo que a lo mejor te estás perdiendo de tener en tu vida a una persona que pudiera llegar a ser fundamental. Un hermano es distinto a un amigo.
En fin, que es cosa tuya. Suerte y piensa en tu karma.

Un abrazo sincero.

JUL.

6:08 p. m.  
Blogger Yo pienso y no aprendo said...

Si optaste por eso..nadie puede juzgarlo más que tú, porque nadie más que tú sabe qué sucede contigo, con el tema y tu bienestar.
Ahora..desde mi punto de vista..si mi padre me provocara indiferencia, no me hubiese importado regalarle un tiempo a P, por último por curiosidad...tomando en cuenta el esfuerzo que hizo al ubicarte.

7:26 p. m.  
Blogger dixleso said...

Lo que cuentas lo encuentro fuerte, es verdad que puede que no signifiquen nada para tí, que lo que haya hecho y quién sea tu padre te sea indiferente, pero ten en cuanta una cosa, P. jamás supo de tí, capaz que hasta ni haya sabido que su padre tuvo otra familia previamente, se me ocurre que para tí te son indiferentes porque aprendiste a que fuera así, pero ella no tuvo esa opción. En una de esas te podrías haber dado cuenta que pueden tener muchas cosas en común (no me refiero al padre de ambos) y quien sabe... pudiera no pasar a más, pero creo que igual la estás castigando a ella.
Sorry, creo que se me pasó la mano.
Un gran abrazo y confío que estés tranquilo con lo que optes.

8:59 p. m.  
Blogger Remus said...

Les encuentro un poco de razón a todos, si expuse esto es porque de verdad a veces pienso en ella y me baja el cargo de conciencia.
En fin, la vida tiene muchas vueltas..
Gracias por los comentarios :)

11:34 p. m.  

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