miércoles, septiembre 21, 2005

15 días, una experiencia de vida

Hace algunos años, mientras me encontraba disfrutando de las vacaciones en Concón (este no es un post nostálgico), me entretenía leyendo una antigua colección de Selecciones del Reader’s Digest. Estoy hablando, fácil, de ejemplares de fines de los ’60 y ’70, cuando en mi opinión el contenido de esa revista era bastante más entretenido (que no, no es nostálgico este mensaje).
Sobre todo me gustaba leer las secciones como Así es la vida, Gajes del oficio y los chistes, relatos que muchas veces me provocaban ataques de risa que retumbaban por toda la casa, en esos aletargados días estivales de la costa. Ah, qué tiempos aquellos... Ups, sorry, sigamos.

En fin, el asunto es que entre todas esas historias de experiencias humanas que suelen ser la tónica de esa revista (onda: “Dr. Harris, el hombre que cambio la vida de un pueblo”, “Un viaje en balsa que se transformó en pesadilla”, etc.), una vez salió una historia sencilla, pero bien útil para aplicar en el día a día.

Una lectora norteamericana -seguramente una tranquila dueña de casa en algún pueblo o suburbio de Michigan, Illinois o del medioeste de Estados Unidos-, relataba un consejo que había leído en otra parte y que ella había puesto en práctica.

Este decía que para cambiar alguno de nuestros hábitos o adoptar una costumbre nueva basta con esforzarse durante 15 días en realizar en forma metódica dicha acción. Tras ese plazo, la conducta adquirida pasaría a ser habitual y casi mecánica en nosotros.

La abnegada señora decidió someter a prueba esta máxima con una tarea que siempre le había resultado tediosa: el uso del hilo dental como parte de la higiene diaria de la boca. Una boca, dicho sea de paso, que seguramente mostraba la blanca y perfecta sonrisa que se podía esperar de los siempre pulcros norteamericanos (antes del fin de la guerra fría y de la irrupción de la comida chatarra).

Es así como en las subsiguientes dos semanas la mujer se abocó con la firmeza de carácter propia, probablemente, de su formación protestante, a la tarea de recorrer con el trozo de seda (porque de seguro jamás se le ocurrió usar hilo de coser) cada uno de los espacios entre sus cuidados dientes.

El resultado la maravilló; el consejo era cierto. Tras los 15 días, la tarea que hasta entonces había sido una obligación molesta, se transformó en un hábito más, que ya no le requería mayor esfuerzo.

Asombrado por esta revelación, aunque todavía algo incrédulo, decidí replicar el ejercicio y durante una quincena me impuse el firme propósito de nunca irme a acostar sin antes completar la limpieza del cepillado con el empleo del hilo dental. Y puedo que afirmar que resultó; desde entonces no soporto la idea de pasar una noche con mis dientes atestados de restos de comida.

El consejo de los 15 días también lo he aplicado con éxito en otros casos, como dejar de tomar café o reducir el consumo de azúcar.

Todo se lo debo a Reader´s Digest y a la generosidad de una simple dueña de casa, que hace muchos años y desde su lejano hogar, en un Estados Unidos más humano e inocente, quiso compartir su experiencia con los demás. Su historia cambió mi vida.

9 Comments:

Blogger Unferth said...

Uf, eso puede funcionar cuando se trata de incorporar acciones positivas a la vida. Pero cuando se trata de retirar malos hábitos, lo veo más difícil. Ejemplo: dejar de fumar.

2:22 a. m.  
Blogger J. said...

cambio tu vida... claro!... te regalo una nueva obsesión!... que fácil!

Slds
un obsesivo más je!

8:29 a. m.  
Blogger Voikot said...

Ja y tu post quedó exactamente como uno de esos artículos de Reader's, me encantaba esa revista cuando salian los avisos de autos de los años 50 y las secciones que mencionas (mostraste el carné pesao jajaajaja!!!).

15 días sin sexo?? mmm... no gracias.

10:46 a. m.  
Blogger dixleso said...

Wajajajaja
los toques finales para tu post NO melancólico definitivamente te lo dieron los estimados J. y Voikot.
En todo caso no creo que por no ponerle azúcar al té por 15 días se haga costubre, lo lo suprimí de un día pa'l otro y ya.
mmmm, asumiendo que el cigarro lo dejé también de un día para el otro me estoy cuestionando ahora varias cosas... qué podrá implicar en mi personalidad? Uhh, mejor no le sigo dando vueltas...
Chau!
Abrazo

11:21 a. m.  
Blogger C.- said...

Muy gueno, me cage de la risa
A lo mejor no fue esa la intención pero me pareció muy simpático e instructivo
Felicitaciones
Ahora diré
15 dias a dieta, ejercicios y tratamientos para ser más y más bello jajaja
Saludos

12:20 p. m.  
Blogger Remus said...

Algunas consideraciones a los bien intencionados comentarios:
-¡Ahora resulta que también soy obsesivo!
-Respecto a lo de mostrar el carné; creo que dejé en claro que leía un colección ANTIGUA, y no que YO era el antiguo.
-Y 15 días sin sexo,pshh, es no es nada (jajaja, ya quisiera que sólo fueran 15 días)
Saludos

3:09 p. m.  
Blogger J. said...

jejjejejeje
15 días!

4:49 p. m.  
Blogger The Apprentice said...

jejeje...yo ya estoy empezando con los 15 días y van a ser varios más... me recordaste aquellos años cuando mi mamá llegaba del trabajo y traía esa revista, no tenía mas de 7 u 8 años y las leía completas (entenderán que vivía en provincia y sólo tenía TVN hasta el año 1989). Me trajiste muchos recuerdos muy lindos de esa época..gracias por el post..me subiste un poco más el ánimo para terminar bien este día.

8:49 p. m.  
Blogger great_pretender11 said...

y qué pasa con más de 15 años...?
(más vale que me lo tome pa' la chacota, no?)

GP

10:38 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home