sábado, junio 02, 2007

Remembranzas

Si uno enfila sus pasos por esas callejuelas que rodean la Plaza de los Vosgos, devolviéndose hacia el centro de París y el Sena, puede que se encuentre con la Plaza del Mercado de Santa Catalina.
Cuesta ubicarla, porque está como escondida en ese cuasi laberinto urbano que es el Marais, y por lo tanto, lo más probable es que el turista desprevenido llegue ahí simplemente por equivocación, mientras busca algún atajo para retornar a Notre Dame o al Pompidou.
Sin embargo, si le presta un poco de atención y no vuelve a clavar de inmediato la vista en el mapa, mientras acelera el paso retomando el camino, se dará cuenta que está en un espacio sencillo, íntimo me atrevería a decir, y agradablemente acogedor.


La adoquinada plazuela está arropada por esos antiguos edificios de media altura tan típicos de las postales parisinas, que por supuesto, acogen en su primer piso (la rez de chaussee, monsieur Papini) a pintorescos cafés y bistros. La cuota de verde la aportan dos corridas de esbeltos y frondosos árboles, que en esta época del año –imagino- deben estar en todo su esplendor.
Miro por la ventana de mi pieza acá en Santiago y fantaseo que estoy allá, sentado en unas de esas mesitas dispuestas en la calle, con una copa de vino en la mano.
Observo la suave la luz que cae, y me figuro escuchando el lejano murmullo de la gente y la acelerada ciudad, mientras para mí la tarde avanza sin prisa.
Cierro lo ojos, y puedo sentir que no es el licor lo que estoy saboreando, sino ese regalo de tiempo que me he permitido. Ese momento para gozar simplemente el ser y estar.
Savoir-vivre, le dicen los franceses.

9 Comments:

Blogger Blefaroplastía said...

Ese es el café de "Romance en el expreso a oriente", una peli antigua con Cheryl Ladd, que deben haber dado en "Grandes Eventos" durante la era precable.

A la Ladd la dejan abandonada en ese café con un niño creciendo en su vientre del tipo con que 20 años después se viene a encontrar en el interior del tren. Todo un patache romantico de cuando creíamos que los domingos en la noche por el trece daban la mejor selección de cine y con las mejores actrices. Como Paloma San Basilio en el Festival.


Te envidio esos momentos, yo no logro concentrarme y viajar. Es como Antonio San Juan.

Eso

B.

8:41 p. m.  
Blogger p. said...

mis pasos x parís no fueron muy descuidados, sino que a la rápida, apretaaaao con el money, harto metro y corriendo, pero puta que es lindo paris!!!!
me gustaría tanto volver y disfrutarlo en compañía, como corresponde :P

saludos, me estoy poniendo al día con tu blog ;)

12:09 a. m.  
Blogger Ya no me engañas, descubrí tu blog said...

ya, ya, don Remus. Si ya va a volver a ir. No se desespere.

Saludos

1:06 a. m.  
Blogger el doc said...

Poder saborear eso es impagable, no? Dejar que los recuerdos vayan lentamente, que vengan a la mente las sensaciones y no solo postales de un lugar.

slds

11:15 a. m.  
Blogger Doso said...

Anoche volví a ver "El diablo viste a la moda" y las imágenes que mostraron de París, fue por donde anduve con mi pareja en ese momento... fue fantástico recordar lo vivido, las mojadas con por la lluvia, la nieve, el frió, pero solo diré: "que hermoso es Paris!!!

Saludos
DOSO

10:52 p. m.  
Blogger J. said...

Ese es mi barrio favorito

Slds

9:53 a. m.  
Blogger Julius said...

Si, Paris es bello.
En todo caso, si me lo preguntas ahora, en este momento, volvería porque hace calor en esta época y sólo me interesa eso: CALOR.
Y siestas.
Iría a dormir calientito, al sol.

"Siesta calientita" ese es el concepto y lo que necesito.

Abrazos.

JUL.

5:49 p. m.  
Blogger Querub said...

París, Mon Dieu! Me debo a mi mismo una nueva visita - más prolongada - a París.

Gracias por el dato.

Querub.

8:40 p. m.  
Blogger J a v i e r said...

buenos recuerdos, no hay como un olor que te transporte a un lugar especifico.
abrazos
jvr

12:40 p. m.  

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